domingo, 5 de julio de 2009

La sombra de mi alma




La sombra de mi alma
huye por un ocaso de alfabetos,
niebla de libros y palabras.

¡La sombra de mi alma!


He llegado a la línea donde cesa la nostalgia
y la gota de llanto se transforma
alabastro de espíritu.

¡La sombra de mi alma!

El copo del dolor se acaba,
pero queda la razón y la sustancia
de mi viejo mediodía de labios,
de mi viejo mediodíade miradas.
Un turbio laberinto de estrellas ahumadas

enreda mi ilusión casi marchita.

¡La sombra de mi alma!


Y una alucinación me ordeña las miradas.
Veo la palabra amor desmoronada.

¡Ruiseñor mío!

¡Ruiseñor!

¿Aún cantas?


Federico García Lorca

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